Hablaba ayer por la tarde con mi amigo Fernando de las maldades que nos hacen las células; las enfermedades de la piel, las infecciones, el cáncer, y la conversación derivó en el ADN y en los descubrimientos que se van haciendo, poco a poco pero constantemente sobre el tema.
Me acordé de Gattaca (Andrew Niccol, 1997) y sus humanos perfectos, privados por medio de la ciencia de todos los defectos que se pueden controlar mediante la modificación del ADN. Me acordé de ello y decidí instantáneamente que no era nada malo que el ser humano se hiciera a sí mismo mejor.
En mi opinión, en tanto en cuanto el hombre sea el autor y artífice de sus propios cambios, vamos por buen camino.
Si lo pensamos un poco, la mayor diferencia que tenemos con los animales (sin entrar en terrenos morales) es nuestra capacidad de fabricar y usar herramientas. Del mono al hombre, por decirlo de una forma simple, sólo hay la distancia que lleva el saber usar, modificar y adaptar el entorno para nuestro beneficio.
Un poco más adelante está la capacidad de modificarnos a nosotros mismos con las herramientas que inventemos para ello. Nos vestimos, nos cortamos el pelo, arreglamos nuestro físico y nuestro espíritu.
Cambiar nuestro propio ADN es sólo un paso evolutivo más. Un uso de nuestras capacidades. El hombre por el hombre. Sin mediación de agentes externos que afecten a lo que la humanidad puede hacer con su capacidad intelectual y su habilidad para crear instrumentos.
El siguiente paso de la evolución ya no está en manos de Darwin ni de un misterioso proceso de descarte. El siguiente paso lo crearemos nosotros.
Me acordé de Gattaca (Andrew Niccol, 1997) y sus humanos perfectos, privados por medio de la ciencia de todos los defectos que se pueden controlar mediante la modificación del ADN. Me acordé de ello y decidí instantáneamente que no era nada malo que el ser humano se hiciera a sí mismo mejor.
En mi opinión, en tanto en cuanto el hombre sea el autor y artífice de sus propios cambios, vamos por buen camino.
Si lo pensamos un poco, la mayor diferencia que tenemos con los animales (sin entrar en terrenos morales) es nuestra capacidad de fabricar y usar herramientas. Del mono al hombre, por decirlo de una forma simple, sólo hay la distancia que lleva el saber usar, modificar y adaptar el entorno para nuestro beneficio.
Un poco más adelante está la capacidad de modificarnos a nosotros mismos con las herramientas que inventemos para ello. Nos vestimos, nos cortamos el pelo, arreglamos nuestro físico y nuestro espíritu.
Cambiar nuestro propio ADN es sólo un paso evolutivo más. Un uso de nuestras capacidades. El hombre por el hombre. Sin mediación de agentes externos que afecten a lo que la humanidad puede hacer con su capacidad intelectual y su habilidad para crear instrumentos.
El siguiente paso de la evolución ya no está en manos de Darwin ni de un misterioso proceso de descarte. El siguiente paso lo crearemos nosotros.
