domingo 3 de mayo de 2009

Ser o dejar de ser, he ahí la cuestión

¿Qué es lo que define quiénes somos? ¿Nuestro trabajo? ¿Nuestras amistades? ¿Nuestro legado? ¿Nuestro pensamiento?

Estoy pensándolo mientras escribo, y la verdad es que no acabo de ver claro siquiera si hay un solo yo o en realidad somos los distintos "yoes" según los percibe el mundo que nos rodea. Más aún, puede que sea ese conjunto de yoes percibidos el que forma el yo que permanece, uno solo, si es que existe.

Supongo que como en casi todas las cosas, no hay una sola solución al problema. Para cada uno de los que nos rodean somos una persona diferente, para nosotros mismos somos otra, y el conjunto de todas ellas forman, sin duda, otra más.

Estaba pensando en esto porque habiendo tantas visiones diferentes de cómo es uno, es inevitable que haya también opiniones somo cómo debería ser uno. En un principio podemos pensar que eso no es malo, si se hace desde la amistad, desde el deseo sincero de hacer la vida de esa otra persona mejor. Sin embargo ese caso, si es que se da, no es lo más común, y probablemente ni siquiera lo más acertado. Una forma de ser, una vida, no se puede aconsejar. Si realmente se quiere se puede amasar, a través de la amistad, del amor, de la dedicación y el ejemplo, de la interacción, como de padres a hijos, pero no es algo que se pueda hablar, ni que se tenga que hacer de hoy para ayer. Y sobretodo hay que tener claro que amasando nos manchamos las manos y cambiamos nosotros mismos.

No somos Dios jugando con arcilla. Nadie está sobre nadie, y como en un auto de choque, damos golpes, pero los recibimos. Acción y reacción y miles de yoes construyéndose unos a otros.

No, pretender cambiar a alguien a como debería ser es un acto de puro egoísmo. Primero por creer que nuestra visión de alguien es LA visión con mayúsculas. Qué error más grande. Segundo porque el fin no es sino satisfacer nuestras propias preferencias, adaptar a esa persona a nuestros caprichos, quitar lo que no nos gusta y mantener lo que sí. Un ejercicio de vanidad enorme.

Cada cual es como es gracias y a pesar de todos los demás. Hoy somos así y mañana puede que seamos diferentes, y en el camino nos formamos constantemente. Sólo las personas que comparten una vida dejarán una huella en los otros. Para el resto, vive y deja vivir.

jueves 9 de abril de 2009

No comer por haber comido

.., tiempo perdido. O al menos eso reza el dicho.
Claro que éste se centra en el comer, y yo quería hablar del tiempo perdido, si es que existe.
A veces pasa que dedicamos tiempo y esfuerzo a una actividad -o a una persona- porque creemos que es importante, que merece la pena. Y hay algunas de esas veces que, una vez pasado el tiempo en que vemos resultados, estos no llegan y miramos atrás y vemos toooodo ese tiempo dedicado, toooodo ese esfuerzo y ningún resultado que nos llene.
¿Ha sido tiempo perdido?

Ahí tengo una opinión dividida: Por un lado desearía haber dedicado ese mismo tiempo a cualquier otra cosa que hubiese dado fruto, por otro pienso que si no hubiera dedicado el tiempo nunca sabría si hubiese obtenido o no un resultado.
Como siempre, cuando se sabe el resultado del partido es fácil hablar de los cambios que hubiera hecho falta hacer, pero en la vida primero es el exámen, y luego la lección.

El tiempo perdido, entonces, no existe. Todo el tiempo que tenemos es parte de nuestra vida, y pasará, lo queramos o no, y nos dejará una lección. Puede que aprendamos algo, puede que no, pero como personas crecemos no importa cómo se use. El tiempo no se pierde. Siempre hay un resultado para cada etapa, y de nosotros depende sacar lo mejor de cada una de ellas, tanto si hemos dedicado un esfuerzo a ese tiempo o no.

Y ahora voy a comer, pero porque no he comido :D

viernes 20 de marzo de 2009

Cuestión de opinión

Sinceramente creo que, como en aquella película, las opiniones con como los culos, y cada cual tiene el suyo. Unos dicen A, otros dicen B, se habla sobre el tema y llegamos a la sana discusión. La discusión es la clave.

No se trata de convencer a nadie, sino de escuchar y comprender los puntos de vista de los otros. Lo mejor de una discusión es llegar a ver un punto de vista que no éramos capaces de ver antes. Discutir, si se quiere, enriquece.

Hace ya bastante tiempo que intento comprender cualquier punto de vista, por extraño que me parezca, sin poner cara de póker, sin recelos, porque si esa persona que me está hablando lo cree de veras, quizás me estoy perdiendo algo... Viene a ser como sorprenderse sin sorprenderse. Aceptar el otro punto de vista y considerarlo con seriedad, intentar ver la verdad que ve el otro y después, sólo después, hablar sobre ella.

Por desgracia últimamente me he encontrado en encrucijadas en las que escucho pero hablo para la pared. Y es que para mí es necesario que ese enriquecimiento sea mutuo. No me sirve -no de la misma forma al menos- escuchar y tratar de entender y encontrarme con negativas constantes.
Si el intercambio no es mutuo algo falla. Si no hay confianza la cosa no funciona. Si los otros se niegan a entender, a ver, a aceptar, la discusión se convierte en un torrente de opiniones que vienen de arriba, donde no puedes alcanzar.

¿Y de qué sirve estirarse al límite si no puedes alcanzar?

lunes 16 de febrero de 2009

La Aduana Postal del Siglo XII

Pues no, no es un escrito histórico, pero a los efectos, como si lo fuera, así que leed el relato que a continuación os describo:
Érase una vez un maestro de escuela que tuvo un percance volviendo de unas vacaciones y estrelló su carruaje contra una calesa, y hubo gran regocijo (not).
Tras comprar las partes necesarias para repararlo, el maestro esperó pacientemente a que llegasen, pues las había comprado en diversas partes del globo; había intermitentes de las islas, parachoques de la Ribera, capots de la lejana China, plásticos del Imperio Austrohúngaro y faros del Nuevo Mundo.
Pacientemente esperaron también los orfebres y artesanos, pues necesitaban las piezas para continuar con su árduo trabajo.
Y las piezas fueron llegando, en paquetes grandes y pequeños, y los artesanos se pusieron a reparar, y los pintores a pintar, y el carruaje tomaba forma de nuevo. Pero hubo unas piezas que no llegaban, y no llegaban, hasta que finalmente llegó una carta que decía: "Su caja es grande y como es grande (y nos olemos que valdrá dinero) la vamos a retener en las Reales Aduanas de Bilbao hasta que pague Ud. unos impuestos que sólo las cajas grandes pagan."
Ni corto ni perezoso, pues la cosa corría prisa, nuestro amigo el maestro mandó carta de pago a las Reales Aduanas y esperó.
Y esperó, y desesperó, y cansado de esperar decidió contactar con las Aduanas, pero las Aduanas sólo atendían al público de 9:30 a 10:30, no se fueran a cansar. Tras quince intentos y unas plegarias por fín alguien se dignó a atender a nuestro protagonista.
- Buenos días, alabado sea Dios.
- Buenos días.
- Mire, el miércoles pasado les mandé a Uds. un fax con un pago y no tengo noticias de qué pasa con él.
- Quince días.
- No, no, el míercoles pasado.
- Digo que le costará quince días llegar.
- ¿Quince días llegar de Bilbao a Pamplona? Jodó petaca.
- Imagínese a Valladolid.
- O a Nueva Guinea...
- Pues sí.
- ¿Y no me puede decir Ud. si todo está correcto?
- Pues no, si el fax le dió el ok todo está bien.
- Así que quince días...
- Eso es.
- Pues muchas gracias, y que Dios le guarde a Ud. muchos años.

Y digo yo, a la luz de los acontecimientos, si no deberíamos estar contentos de no vivir en la octava o novena potencia mundial, o en la vigésima, donde sus Aduanas tercermundistas retendrán las cajas grandes meses y meses o las mandarán sabe Dios cómo, ya que carecen de los rápidos Porteadores Nubios de Correos de España que son capaces de recorrer la distancia Bilbao-Pamplona en sólo quince días.

Afortunados somos, sin duda, de ser un Imperio.

sábado 7 de febrero de 2009

Humildad

Dice la Wikipedia: "La humildad en las personas es toda aquella cualidad que revela el completo concepto de lo que es el ser humano, es la verdadera virtud que muestra en un más completo sentido lo que convierte a una persona en humano."

Yo, que de virtudes ando un poco jodido, ésta la tengo realmente mal. Creo que nunca he sido humilde, al menos no en general.
En el cole no destacaba por nada excepto por hacer el idiota, cualidad que sí que mantengo arraigada, pero no recuerdo haber sido mal chaval. Algunos me despreciaban, otros han sido mis mejores amigos. Yo diría que la media es... normal.
Suspendí por primera vez en octavo, pasé BUP sin pena ni gloria. Aprobé COU porque me aprobaron. Yo no tiraría cohetes, vaya.
No, entonces no era vanidoso ni tenía motivo para serlo.

Quizás la cosa se torció más en la universidad o a lo mejor es que me creció la cabeza, no lo sé. Aprender se me hizo más fácil. Entender las cosas me costaba menos esfuerzo. Me vino bien, sin duda, para aprobar asignaturas. Me vino fatal para ser mejor persona.

En cualquier caso siempre he agradecido esos toques de atención de la gente que realmente me aprecia, con bondades y fallos, y me dice qué corregir.
Los amigos de verdad no huyen de tus defectos. Te los dicen y te ayudan a superarlos.

Hoy ha sido uno de esos días, así que mañana seré mejor persona. Qué coño, esta misma tarde, jejej.

viernes 23 de enero de 2009

Sentirse pequeño

El otro día en clase hablaba por algún motivo del sol, de las nubes, de como giramos en el universo unos alrededor de otros y demás zarandajas astronómicas.
Mientras hablaba mirando al sol pálido, oculto tras las nubes, tuve esa sensación de pequeñez que me da de cuando en cuando. Me sentí por un momento un micrométrico punto en esta bola que llamamos Tierra, girando alrededor de una estrella gigantesca en comparación. Una estrella que solamente es la estrella más cercana, una entre millones, a la que estamos atados.

Me sentí pequeño y extasiado por mi pequeñez, y a la vez sorprendido al comparar nuestra minúscula huella en el universo con lo grande que resulta nuestra vida, para nosotros y para los que nos rodean. No somos nada y sin embargo lo somos todo.
Comparadas con la escala del universo nuestras diminutas cosas no son nada, pero son todo lo que tenemos. Aunque viviésemos 1000 veces nuestras hazañas no llegarían más allá de la esquinita del brazo de la Vía Lactea en la que estamos.

Quizás el universo sea infinito, pero nosotros no. Aquí y ahora, lo que hacemos cuenta, cada vez.

miércoles 7 de enero de 2009

Bienvenido 2009

O más bien no. El maldito 09 de momento me ha costado perder un dia en un aeropuerto y un accidente de coche en sólo 6 días de vida.

A este paso para el 20 estaré criando malvas o en alguna cárcel tailandesa. Eso si creyera en la mala suerte, claro.
Quizás alguien me echó un mal de ojo, o tengo una maldición africana pendiente desde la última vez que estuve en África. Si llego a ir a Cuba el coche hubiese sufrido combustión instantánea, así que no me puedo quejar...

Qué impaciencia, qué anhelo ¿cómo será el 2010?