No estoy hablando de ahora mismo precisamente, pero resulta que mi jefe orquestero ha decidido prescindir de mí para el verano que viene y de pronto, sin comerlo ni beberlo, me he encontrado con un fabuloso universo vacacional.
En menos de 10 minutos de recibir la noticia mi mente ya había recuperado todos esos proyectos de viajes que nunca hice y esos planes que nunca pude cumplir con mis minivacaciones de cinco días.
Puede parecer que realmente no me importa mucho que me despidan, y es correcto. Si algo he aprendido de la vida es a aceptar las cosas como vienen y a saber que todo lo que nos pasa tiene algo de bueno. No estar en un sitio indefectiblemente nos pone en otro, y quién sabe lo que encontraremos allí...
De momento ya rumio un mes en USA, recorriendo la Ruta 66 en moto, viviendo, por fin, unas vacaciones.

3 comentarios:
Que quieres que te diga, con ese planeteamiento tan optimista, pues ¡enhorabuena y que las disfrutes cuando lleguen!
Hala, venga, no solo no vas a ingresar dinero, sino que te pondras a gastarlo a expuertas.
Pues nada, que lo disfrutes :p
Pues sí, morirse con dinero en el banco no es para mí :D
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